El Parque natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas es el espacio natural protegido más extenso de España y de gran parte de Europa; su superficie supera las 200.000 ha. Está situado en el nordeste de la provincia de Jaén y une el sector oriental de Sierra Morena con el Sistema Subbético que lo conforma en su gran mayoría, siendo la cuna de dos de los ríos más importantes de la Península Ibérica, el Guadalquivir, que vierte sus aguas en el Atlántico y el Segura, que lo hace en el Mediterráneo.
La bastedad del territorio hace imposible su conocimiento en una sola visita, por esta razón, tras varios viajes a Cazorla en estas fechas otoñales, es el turno ahora de la Sierra del Segura, en el extremo septentrional, y para ello hemos elegido como base la bella localidad de Santiago de la Espada.
La Sierra de Segura, auténtico bastión de un complejo castillo cuyas soberbias murallas son la propia sierra de Cazorla, en Jaén, la granadina sierra de La Sagra y el albaceteño Calar del Mundo. Con tales guardianes es normal que las sierras donde nace el Segura hayan permanecido aisladas, encerradas en sí mismas e incluso olvidadas por quienes amamos la naturaleza más recóndita. Todo ello las ha convertido en un paraíso para el senderismo que busca un auténtico contacto con la naturaleza y con el mundo rural, todavía bastante intacto por estos lugares. Principios de octubre, cuando ya el otoño ha llegado a estos fríos montes es una época ideal para deleitar nuestra vista la con los variados tonos de su vegetación, ya que los numerosos árboles caducifolios que abundan en las umbrías húmedas de los calares, como islas de vida del norte de España, o los bosques de ribera que, como serpientes, siguen el curso de ríos y arroyos entre afilados cañones aportan sus variados tonos de amarillo entre el verde dominante de los pinares o el ocre anaranjado de las aéreas paredes calizas que bajan de las cumbres de los calares al fondo de los valles.
Finalmente los pueblos, aldeas y sus habitantes, son otros de los encantos de esta sierra, especialmente en Santiago de la Espada, su municipio más recóndito, donde se mantiene un modo de vida rural muy tradicional y donde la gente, a diferencia de otros lugares más acostumbrados al turismo, aún tiene ganas de conversar con el forastero.
Viaje hasta la población de La Matea (360 km) donde nos alojaremos
Hoy caminaremos por el cañón del Segura recién nacido, entre Pontones y Poyotello, visitando la Cueva del Agua, fantástica surgencia colgada sobre el valle. A continuación disfrutaremos de la belleza del salto de agua del Charco del Humo y para terminar completaremos la ruta alcanzando el vértice geodésico de Piedra Dionisia con el grupo B, desde donde se pueden contemplar unas de las mejores vistas de la Sierra de Segura.
La subida al Puntal de la Misa con el nivel B, es una de las ascensiones clásicas de la Sierra del Segura; hermosos bosques de ribera dan paso a un magnífico paisaje kársitco por el que siguiendo escondidos senderos nos permitirán remontar laberíntos rocosos hasta alcanzar cimas despejadas desde la que disfrutar de los profundos valles que forman el río segura, el Guadalquivir y sus diferentes afluentes. Por su parte, el grupo A recorrerá uno de los desfiladeros más bellos ubicados en la cabecera del río Segura, junto a la encajonada presa de Anchuricas, descubriendo la recóndita cascada de La Toba.
Nos despedimos de la Sierra del Segura con un precioso recorrido otoñal caminando por los Miradores del río Zumeta, uno de los ríos más bonitos de la Sierra de Segura. Tras la ruta emprenderemos el viaje de regreso.