Cuando el reino de León apenas se extendía al sur de la Cordillera Cantábrica y la frontera con los musulmanes aún no estaba consolidada, los reyes venían a cazar y a holgar a estas tierras, ausentándose de la corte durante largos periodos. Cuando el rey estaba en esta comarca de Babia no recibía embajadas ni otorgaba audiencia, por lo que la creencia popular atribuye a esta circunstancia el origen de la expresión estar en Babia.
Así que si quieres, como antaño lo hicieron los reyes de León, ausentarte unos días del mundanal ruido y despedir el año en buena compañía, con una cena digna del buen yantar de esos monarcas, pues nada mejor que perderse en las montañas de Babia y Peña Ubiña.
Babia es una comarca leonesa situada al noroeste de esta inabarcable provincia, que incluye dos municipios, Babia de Suso o de Arriba y Babia de Yuso o de Abajo. Babia está drenada por los ríos Sil, Torrestío y Luna. La abundancia de agua y sus verdes praderas han determinado desde siempre su principal riqueza, la ganadería. Tierra de tradición pastoril y marcada por la trashumancia, actualmente siguen subiendo rebaños de merinas a los puertos, que se arriendan toda la temporada y que comparten los pastizales con el ganado vacuno y también con el equino, en especial la raza Hispano-Bretona, siendo Babia el referente estatal de esta clase de caballo.
En el límite norte de la comarca de Babia, haciendo frontera con Asturias, se levanta una de las cumbres más espectaculares y prestigiosas de la Península Ibérica, el macizo de Peña Ubiña (2.417 m) desde donde se domina toda la comarca babiana y la Montaña Central Asturiana. Este macizo constituye, tras los Picos de Europa, el segundo mayor sistema montañoso de la Cordillera Cantábrica.
Peña Ubiña está declarada como Paisaje Protegido, pues el elevado rango de sus altitudes, junto a la variedad de sustratos calcáreos y silíceos da lugar a una notable diversidad en el paisaje vegetal, donde destacan hayedos, acebedas, robledales y abedulares en los valles que la rodean. Aunque no es el objetivo ascender hasta la cima con los grupos A y B, si nos acercaremos hasta el collado que separa las dos vertientes, la leonesa y la asturiana, desde donde podremos disfrutar de la majestuosidad de esta montaña.
Viaje hasta la población leonesa de San Emiliano de Babia, donde nos alojaremos. Antes de llegar realizaremos una ruta por el entorno de los Calderones, uno de los desfiladeros más bellos de la provincia leonesa.Por la noche disfrutaremos de una magnífica cena de Nochevieja, con productos típicos locales, en nuestro alojamiento en el corazón de Babia.
Hoy caminaremos por el corazón de la Babia Alta, lindando con Asturias y ofreciéndonos todo el esplendor de la comarca. Partiendo de Torre de Babia alcanzaremos la Laguna de las Verdes, que adquiere este nombre por la densa vegetación que la cubre. A su alrededor aparecen los Puertos de las Verdes y Peña Orniz, que hace frontera con el asturiano Parque Natural de Somiedo y donde nace el río Sil, sin lugar a dudas, uno de los rincones más solitarios de la Cornisa Cantábrica y donde es fácil entender el verdadero y sanísimo sentido de la expresión “estar en babia”.
En el sector astur-leonés central de la Cordillera Cantábrica se levanta una de las zonas montañosas más espectaculares de la península, el macizo de Peña Ubiña. Constituye, tras los Picos de Europa, el principal sistema montañoso de la Cordillera Cantábrica y está declarado Paisaje Protegido. El elevado rango de sus altitudes, junto a la variedad de sustratos calcáreos y silíceos, da lugar a una notable diversidad en el paisaje vegetal, destacando hayedos, acebedas, robledales y abedulares. Alcanzar el collado que une Asturias y León o la cima de Peña Ubiña nos permitirá disfrutar de alguno de los lugares más genuinos de la Cordillera Cantábrica.
Nuestras últimas excursiones del viaje nos llevarán por la sierra de la Maserona en la Babia Alta y por el Valle del río Luna. Mientras el grupo de nivel A alcanzará unos pastizales de altura, el Campar de Bostacha y la Braña de la Rabanal, los grupos B y C completarán una travesía siguiendo el rio de la Majúa hasta el collado del Queixeiro, puerta de entrada al interior del macizo y famoso por ser uno de los pasos más importantes de Oso Ibérico de la Península, para descender por el valle de Valverde hasta la población de Torrestío. Tras las rutas emprenderremos el viaje de regreso.