El Oberland es una región situada en el corazón de los Alpes suizos, cuna de grandes gestas del alpinismo clásico y escenario de audaces obras de ingeniería en forma de teleféricos y trenes cremallera que acercaron a los viajeros a las montañas desde los albores del turismo. Alojados en Interlaken, un encantador pueblo rodeado de montañas y lagos, recorreremos parajes como la impresionante garganta de Grindelwald, donde el agua y la roca han creado un escenario único. Caminaremos por los senderos panorámicos de Mürren, un pueblo de montaña colgado sobre el valle de Lauterbrunnen, con vistas increíbles al trío más famoso de Suiza: el Eiger, el Mönch y la Jungfrau.
Estas tres míticas montañas son las reinas indiscutibles del Oberland, cuya disposición creó una leyenda que los locales han contado durante siglos: el Mönch (el Monje) se sitúa en medio para proteger a la Jungfrau (la Virgen) de los deseos del Eiger (el Ogro). Sus primeras ascensiones marcaron hitos decisivos en la edad de oro del alpinismo, destacando la Norwand del Eiger, una siniestra pared de 1.800 m de oscura roca y neveros traicioneros, donde se han dejado la vida algunos de los mejores alpinistas de cada generación, que han acudido y seguirán acudiendo a la llamada del Ogro.
Disfrutaremos del intenso color turquesa del lago Oeschinensee, uno de los lagos de montaña más bellos del país, rodeado de cumbres verticales y verdes praderas. También nos acercaremos al majestuoso glaciar Aletsch, el más grande de los Alpes, para contemplar de cerca la fuerza modeladora del hielo a lo largo de milenio.
Completaremos la experiencia explorando el valle de Kiental, un rincón menos conocido pero de una belleza serena, con praderas, bosques y cascadas que invitan a caminar sin prisas, siguiendo los pasos de los antiguos pastores, comerciantes de montaña y de los primeros exploradores alpinos que fueron trazando los caminos de la región.
Un viaje pensado para quienes disfrutan del senderismo, de los grandes paisajes de montaña y de la tranquilidad de los pueblos alpinos, pero también para quienes sienten curiosidad por la historia del alpinismo y por la rica tradición montañera del Oberland bernés. Cada día, una ruta distinta; cada ruta, una nueva forma de enamorarse de los Alpes suizos.
Vuelo a Ginebra y traslado por carretera a nuestro hotel en Interlaken (215 km, 2 h 30), localidad situada entre los lagos Thun y Brienz y tradicional puerta de entrada al Oberland Bernés.
El hotel se encuentra situado a las afueras de interlaken, a orillas del lago de Thun.
El valle de Lauterbrunnen es un profundo valle glaciar, con escarpadas paredes verticales - sobretodo en su flanco derecho - que dan testimonio de la enorme masa de hielo que antaño lo cubrió. Murren es un encantador pueblo colgado sobre un cortado de casi 400 m de desnivel, en la que es frecuente ver saltar parapentistas acrobáticos. Al pueblo se llega en teleférico y desde él parten numerosas rutas, bajo la mirada del Pico Schilthorn y su afamado restaurante giratorio, donde se rodó la película de 1969 "007: Al servicio secreto de su Majestad", mirador privilegiado del trío Eiger - Monch - Jungfrau.
Detrás del Eiger y de la cresta Mittellegi (situada a su izquierda) se esconde el Glaciar de Grindelwald, actualmente muy recortado por el calentamiento global. Las aguas del glaciar fluyen hacia Grindelwald abriéndose paso por una angosta garganta.
Nuestras rutas recorren un sendero colgado sobre la garganta, desde el que podremos admirar el glaciar, sobretodo cuando lleguemos al pintoresco refugio Baregg.
Nos trasladamos al pueblo de Kandersteg para conocer la parte más occidental del Oberland Bernés. Más al oeste de la Jungfrau, la cadena montañosa se extiende y ramifica, con picos que aunque no superan ya la barrera de los 4.000, siguen mostrando un aspecto amenazador. En uno de estos valles se formó el que probablemente es el lago más bello de Suiza, el Oeschinensee. Sus aguas turquesas están rodeadas de paredes verticales de roca, entre las que fluyen impresionantes cascadas.
Para que los desniveles no se disparen, tomaremos el teleférico que nos deja cerca del lago y comenzaremos allí las rutas.
Hoy es el día en que rendiremos el debido respeto al Ogro y su legendaria y siniestra pared norte, la Norwand, escenario de tantos dramas alpinísticos en el pasado. Dos rutas muy diferentes pero igualmente interesantes: para el nivel A, el Royal Walk, cuyo nombre lo dice todo y que merece totalmente, por la visión panorámica que se tiene de la Norwand y del Monch y la Jungfrau desde un camino agradable y cómodo.
El nivel B recorrerá el Eiger Trail, que se pega a la base de la pared y permite ver en detalle la grandiosidad del escenario.
Con un espesor máximo de 900 m y una longitud de 23 km, el Glaciar Aletsch es el mayor de los Alpes. Este gigante es el resultado de la unión de tres glaciares que se unen en un punto llamado "Concordia" y que provienen de la vertiente sur de la Jungfrau y el Monch.
La ruta de hoy es la única que no se desarrolla en el Oberland, pues pertenece al Valais. Varios pueblos del valle del Ródano, todos ellos accesibles solo en teleférico, son el punto de partida de rutas hacia el glaciar, que permiten incluso acercarse a pisar el hielo.
Dedicamos la última jornada de actividad a Kiental, uno de los valles laterales más salvajes y menos concurridos del Oberland Bernés, vecino del famoso valle de Kandersteg. El valle destaca por su autenticidad y paisajes de alta montaña, marcados por el macizo del Blüemlisalp y los glaciares que se desprenden de él.
Dependiendo del horario final de los vuelos tendremos tiempo libre en Interlaken antes de trasladarnos al aeropuerto.