Este agradable y sencillo circuito debe su nombre a la vista omnipresente que tenemos de las paredes norte de las cimas del Eiger, el Monch y la Jungfrau (el ogro, el monje y la doncella), con sus glaciares colgantes y sus negras paredes de roca.
Partimos de la estación de llegada del teleférico de Pfnigstegg y tomamos el sendero al refugio Baregg, un camino colgado sobre la garganta, pero totalmente seguro, pues cuenta con protecciones y barandillas en los puntos clave. Tras tomar un refrigerio en el refugio retornaremos al teleférico y continuaremos el camino, esta vez en sentido opuesto, ahora en dirección al refugio de Milchbach. Tras pasar por él ya solo nos resta descender al valle, concretamente al hotel Wetterhon, donde podremos coger el bus urbano (billete no incluido, unos 3 €) que nos devolverá a Grindelwald.
Este precioso circuito toma altura por el sendero panorámico del lago Oeschinensee y regresa por la cómoda pista que lo bordea. Durante la ruta podremos admirar los glaciares que se descuelgan de la cadena montañosa que culmina en el pico Blumlisalp (3.663 m), justo frente a nosotros y cuyas aguas alimentan las numerosas cascadas y torrentes que despeñan en el lago.
Partiendo de Bettmeralp, la ruta que proponemos es la más corta posible entre las variantes que no renuncian a nada, pues tendremos panorámicas de altura y proximidad al hielo, casi cerrando un circuito que no llegaremos a completar pues finalizaremos en el teleférico de Fiescheralp, por el que descendermos al valle.
Nota: La subida que aparece en el perfil entre los kilómetros 9,5 y 10,5 no es real, pues se pasa por el túnel peatonal que atraviesa la montaña.
Sencillo y estimulante recorrido por los salvajes parajes de Kiental, por el fondo del valle hasta el comienzo de la garganta donde el comienza la alta montaña. Retornaremos por el mismo sendero.
Este agradable y sencillo circuito debe su nombre a la vista omnipresente que tenemos de las paredes norte de las cimas del Eiger, el Monch y la Jungfrau (el ogro, el monje y la doncella), con sus glaciares colgantes y sus negras paredes de roca.
Partimos de la estación de llegada del teleférico de Pfnigstegg y tomamos el sendero al refugio Baregg, un camino colgado sobre la garganta, pero totalmente seguro, pues cuenta con protecciones y barandillas en los puntos clave. Tras tomar un refrigerio en el refugio retornaremos al teleférico y continuaremos el camino, esta vez en sentido opuesto, ahora en dirección al refugio de Milchbach. Tras pasar por él ya solo nos resta descender al valle, concretamente al hotel Wetterhon, donde podremos coger el bus urbano (billete no incluido, unos 3 €) que nos devolverá a Grindelwald.
Este precioso circuito toma altura por el sendero panorámico del lago Oeschinensee y regresa por la cómoda pista que lo bordea. Durante la ruta podremos admirar los glaciares que se descuelgan de la cadena montañosa que culmina en el pico Blumlisalp (3.663 m), justo frente a nosotros y cuyas aguas alimentan las numerosas cascadas y torrentes que despeñan en el lago.
Partiendo de Bettmeralp, la ruta que proponemos es la más corta posible entre las variantes que no renuncian a nada, pues tendremos panorámicas de altura y proximidad al hielo, casi cerrando un circuito que no llegaremos a completar pues finalizaremos en el teleférico de Fiescheralp, por el que descendermos al valle.
Nota: La subida que aparece en el perfil entre los kilómetros 9,5 y 10,5 no es real, pues se pasa por el túnel peatonal que atraviesa la montaña.
Sencillo y estimulante recorrido por los salvajes parajes de Kiental, por el fondo del valle hasta el comienzo de la garganta donde el comienza la alta montaña. Retornaremos por el mismo sendero.