Las Merindades forman una comarca que se extiende y ocupa todo el tercio septentrional de la provincia de Burgos. Una privilegiada encrucijada en la que se alterna de manera casi mágica una inagotable sucesión de montañas, valles, bosques, ríos y desfiladeros formando un mosaico de paisajes de gran belleza
A su paso por el macizo calizo de las Parameras de La Lora, el río Ebro ha tallado un espectacular cañón que en algunos puntos alcanza una profundidad superior a los 200 metros. Su relieve, la diversidad botánica y una increíble riqueza faunística convierten a estas serpenteantes gargantas burgalesas en uno de los espacios naturales más bellos, impresionantes y de un mayor valor ecológico de toda la Península Ibérica.
Recientemente declarado en el 2008 como Parque Natural, la labor erosiva de las aguas ha generado una impresionante sucesión de cañones, gargantas y desfiladeros que pueden llegar a alcanzar más de doscientos metros de profundidad, sin olvidar otros elementos como surgencias, resurgencias, relieves uniformes, que hacen de este entorno un paradigma del modelado kárstico.
Finalizaremos el viaje en el Monte Hijedo, uno de los bosques de roble albar más extensos y mejor conservados de la Cornisa Cantábrica en el momento más impresionante, el otoño. A parte de los magníficos robles, en el interior del bosque aparecen otras especies de gran importancia natural como las hayas, tejos y acebos que dan cobijo a multitud de especies animales.
Viaje a Cilleruelo de Bezana (330 km) en el norte de la provincia de Burgos y cena en el alojamiento (incluida).
La topografía escarpada de los cañones y los cortados calizos atravesados por los ríos Ebro y Rudrón hacen de este rincón natural del norte de Burgos uno de los más bellos de la península, además de uno de los más valiosos desde el punto de vista ecológico, ya que el excelente estado de conservación de sus masas arbóreas, sus múltiples surgencias kársticas y sus paredes verticales propician que especies emblemáticas de la fauna española como el Águila Real, el Halcón Peregrino o el Águila Perdicera encuentran en estos desfiladeros un excelente refugio.
No podemos abandonar esta zona del Alto Ebro sin caminar por uno de los bosques de roble albar mejor conservado de la Cornisa Cantábrica, el Monte Hijedo, reliquia viva que antaño cubría una extensa superficie del norte burgalés y a la que las leyendas atribuyen el calificativo de “extraordinarias selvas boscosas pobladas de terribles fieras”.
Tras la ruta emprenderemos el viaje de regreso.