Las lineas perfectas que despliegan el Anie en forma de elegante pirámide de caliza gris sobre uno de los paisajes más fabulosos de los Pirineos, el karst de Larra, la convirtieron en montaña sagrada en las tradiciones euskeras, donde la leyenda dice que en su cima habitaba un gigante que cultivaba un huerto de plantas mágicas. Si alguien robaba una de esas plantas, el gigante desencadenaba una tormenta espantosa sobre el valle.
Nuestro recorrido comienza en la curva helicoidal, un poco antes de acceder al Col de la Pierre Saint Martin, en pleno Macizo Karstico de Larra. Una vez pasemos el Portillo de Pescamo, el caos rocoso y laberintico del macizo nos va acompañar en la mayoría de nuestro recorrido, encontrandonos con dolinas y alguna que otra sima. Las vistas que tendremos del Lapiaz con el Anie al fondo son espectaculares y como broche final el último tramo de ascenso al pico resulta impresionante, al igual que las vistas de las que podremos disfrutar, los Pirineos al fondo y casi podremos tocar con las manos La Mesa de los Tres Reyes y el Petrechema.
Ascensión clásica al pico Petrechema desde el refugio de Linza en el valle de Ansó. La ascensión sigue el itinerario de la GR-11 pasando primero junto al Mehir de Linza y luego por un collado al Sur del collado de Linza y donde se bifurcan 2 senderos, el del Norte para ir a la Mesa de los Tres Reyes y el de la derecha (Este) que nos conducirá a la cima del pico Petrechema o Petretxema. Faldeamos un cordal hervoso que separa las cuencas de la Hoya de la Solana al Norte y las Foyas del Ingeniero al Sur hasta un abalcodada donde giraremos al norte para luego coger la cresta final hasta la cima del pico Petrechema.
Las aguas de los diferentes arroyos que nutren al río Eska corren entre magníficas paredes rocosas. Uno de ellos, el Belabarze, se adentra por una garganta rodeada de frondosos bosques de pino royo, abeto y haya. Nuestra senda acompañ a este río y una vez alcancemos las Ateas de Belabarze (impresionante angostura horadada por las aguas del arroyo) pequeños saltos de agua, pozas, hayedos y avellanares nos acompañarán hasta alcanzar la Cascada de Belabarze, desde donde podremos contemplar el gran circo rocoso del Pico Ezcaurre, sin lugar a dudas un lugar perfecto para disfrutar y relajarse.