En las excursiones de cualquier nivel es obligatorio llevar ropa de abrigo además de calzado de montaña.
Uno de los rincones más atractivos de los Montes Carpetanos lo constituyen las laderas de sus montañas que se despliegan hacia el valle del Lozoya donde entre los magníficos bosques y prados alpinos se oculta una de las chorreras más desconicidas que rivaliza con el cercano de San Mamés; nos referimos a la cascada de Reajocil, salto de agua rodeado de los ejemplares de robles en la Comunidad.