Desde Goshike Onsen ascenderemos al volcán Chisenupuri y el volcán Nitonupuri, dos estupendas atalayas para observar los valles cubiertos por densos bosques frondosos por el corazón de las montañas de la región de Niseko.
Nos adentraremos en un bosque casi selvático e impenetrable, a no ser por el sendero marcado, formado mayormente por Abedules, Tilos, Avellanos, Arces y Serbales. Desde aquí, y siguiendo a la sombra de la masa arbórea recorreremos rincones de gran belleza donde se mezclan el agua y la vegetación creando humedales poblados por una amplia variedad de aves y donde podremos recrearnos con la serenidad y quietud que trasmiten los paisajes “de postal” japoneses. Sinsenuma, Onnuma y Naganuma son los tres principales humedales que recorreremos.
La ascensión la realizaremos por su vertiente sur. Partiremos a cota 400 metros sobre el nivel del mar en dirección norte y este rumbo no lo abandonaremos hasta alcanzar la cumbre. La pendiente por la que progresaremos es bastante cómoda en cuanto a inclinación y el camino es evidente. Si que tendremos que prestar atención a la presencia de barro para no tener resbalones.
Desde la cumbre tendremos, si el tiempo es favorable, una visión panorámica espectacular de toda la región de Niseko. Bordearemos el cráter por su sencilla cresta, descansaremos y emprenderemos el camino de regreso.
El primer tramo de la ascensión lo haremos en el funicular. Desde la estación superior empezaremos a caminar. Muy pronto encontraremos un pequeño lago rodeado de fumarolas volcánicas al pie del cono volcánico de este bello volcán. El camino gana pendiente y por una cresta alcanzaremos la cumbre.
Desde la cima, y si el tiempo acompaña, las vistas serán espectaculares y podremos observar parte de la cadena montañosa que segmenta Hokkaido en dos mitades.
Continuaremos camino perdiendo algo de altura para recuperar altura de nuevo y llegar a otra cumbre de 2.185 metros. A partir de aquí bajaremos en dirección norte y noroeste bordeando el Asahi-dake por su cara norte.
Desde el teleférico podremos optar por descender por este medio mecánico o bajar por un sendero hasta el aparcamiento. En nuestro camino nos adentraremos en un bosque muy cerrado de vegetación donde es habitual el avistamiento de ciervos.
Desde Fukiage onsen tomaremos el camino de ascenso hacia este humeante volcán, que tuvo su última erupción apenas hace treinta años. Los abedules y serbales nos darán sombra al comienzo de la ruta para darnos paso a un paisaje dominado por el mundo mineral según nos acercamos a las partes de mayor altitud.
El sendero en su parte final, cerca ya de la cumbre, se convertirá en un paseo por un escenario lunar, donde las rocas y cenizas volcánicas, los neveros y las fumarolas sulfurosas serán las protagonistas del paisaje. Desde lo más alto podremos descender por el mismo camino hasta Fukiage onsen o, si las fuerzas nos acompañan, recorreremos la línea de cumbres hacia Biei Dake y descenderemos por un camino más al norte y algo más complicado hasta el lugar donde comenzamos la ruta.
Partiremos de Murodo en dirección sur para alcanzar un cordal montañoso que será nuestro compañero buena parte de la jornada. Atrás, dejaremos un conjunto de cimas y lagos de marcado carácter alpino y que es muy frecuentado por los japoneses en los meses de verano.
Desde el punto más alto del camino y muy pronto, ya podremos ver a lo lejos el primer refugio. También podremos observar que, aunque parece cercano, la complejidad del terreno con continúas subidas y bajadas no nos deja ver la totalidad del camino quedando más recorrido del que aparentemente apreciábamos.
La llegada al refugio se hará atravesando una zona relativamente plana colmatada de plantas y flores. Durante estos metros finales caminaremos por plataformas de madera para proteger el terreno de la erosión de nuestras pisadas.
Tras alcanzar Kamicochi en autobús iniciaremos la excursión recorriendo un camino sin apenas desnivel hasta dejar atrás río Azusa-gawa para girar hacia el sur y ascender hasta el Tokugo-toge Pass (2.160 m). Desde allí cambiamos de dirección hacia el oeste para llegar a alguna cima secundaria del Monte Kasumizawa-dake.
El regreso lo haremos por el mismo camino hasta alcanzar el fondo de valle de Kamicochi y el último tramo lo haremos por la otra orilla del río donde haremos una inspección a la búsqueda de monos que en esta zona se mueven a sus anchas. ¡Será el original broche final de la jornada!
Sin salir de los caminos, no tendremos problemas para caminar sobre una superficie de coladas volcánicas que han colapsado generando un terreno irregular. El bosque tiene una asociación histórica con demonios de la mitología japonesa, y hay poemas de 1.000 años de antigüedad que indican que el bosque está maldito.
En autobús público nos trasladaremos a la “5ª estación” donde iniciaremos el ascenso. El camino es bueno y va ganando altura en continuo zigzag. Iremos pasando pequeños refugios donde hay gente que pasa noche para hacer más suave la subida. No consideramos esta opción porque el camino a la cumbre no es tan largo y porque en los refugios no se descansa y los olores de las letrinas, comidas etc. no hace agradable pasar la noche en ellos.
Inevitablemente iremos acompañados por otras personas que al igual que nosotros aspiran a alcanzar la cima.
Alcanzaremos la cumbre, nos haremos las fotos de rigor y caminaremos alrededor de todo el cráter para tener unas vistas de 360º alrededor del Monte Fuji.
El descenso lo realizaremos por la misma vertiente, pero por otro camino el cual es más cómodo que el de subida y nos permite regresar sin demasiados esfuerzos.