Los Picos de Europa son la máxima expresión de la Cordillera Cantábrica. Altas cumbres, profundas gargantas esculpidas por el hielo y el agua, dan fe de una orogenia todavía viva. Distintos plegamientos y glaciaciones han conformado un tortuoso paisaje modelado por los agentes atmosféricos. Los tres macizos principales de esta maravilla natural se ven limitados por profundos valles y gargantas, aparecidos ante el paso erosionador de las afiladas lenguas de hielo de los glaciares y de la fuerza de las aguas de los ríos que, aún hoy siguen modelando a su gusto la piedra, disolviendo la caliza.
Dos de las más emblemáticas cumbres de este entorno que nos harán disfrutar de un soberbio fin de semana en la Cordillera Cantábrica constituyen sendos miradores ubicados por un lado al pie del puerto de San Glorio, en el corazón de Tierra de la Reina, y por otro en la cabecera del Alto Esla, junto al embalse de Riaño. Las ascensiones a los picos Coriscao y Gilbo respectivamente hacen las delicias de cualquier montañero. Mientras que la primera cima requiere llevar piolet y crampones (manejo básico), para la segunda cumbre habrá también que realizar pequeñas y entretenidas trepadas.
Viaje hasta nuestro alojamiento en la población leonesa de Riaño (370 km).
Hoy nos espera una jornada de alta montaña de gran belleza en la que acometeremos la ascensión al Pico Coriscao (2.234 m) uno de los mejores miradores de la Cordillera Cantábrica. Durante el recorrido pondremos en práctica conocimientos básicos del montañismo invernal.
Nos despedimos de la montaña oriental leonesa ascendiendo a una de las cimas señeras del entorno de Riaño, el Pico Gilbo, también denominado Cervino leonés, por su esbelta y característica vertiente norte que se asemeja al Cervino de los Alpes, y que se encuentra a orillas del embalse de Riaño, Tras la ruta iniciaremos el viaje de regreso.