La Comunidad Valenciana acoge una treintena de ferratas y caminos cordados. Forman parte, junto a las de Cataluña y Murcia, de las ferratas del litoral mediterráneo, que constituye la segunda zona por número de instalaciones después de la región pirenaica.
En particular en Alicante, el predomino de la roca caliza, con abundancia de resaltes y paredes, hacen del paisaje un lugar idóneo para el trazado de vías ferrata. Con pocas grapas en general y abundantes pasos verticales, las ferratas alicantinas tienen un estilo propio inconfundible.
La Falconera, situada en Gandia, destaca por su impresionante verticalidad y sus tramos aéreos que ofrecen vistas espectaculares del valle y el mar Mediterráneo. Cuenta con puentes colgantes y un desplome exigente que pondrá a prueba tu fuerza, siendo ideal para quienes ya tienen algo de experiencia y buscan un toque de adrenalina en un entorno natural privilegiado.
La Vía Ferrata Fuente Godalla, ubicada en Enguera (Valencia), es una de las más variadas y extensas de la región, destacando por sus casi 500 metros de recorrido equipado. Su mayor atractivo es el espectacular puente tibetano de 80 metros —uno de los más largos de España— y una emocionante tirolina de 70 metros que cruza el barranco. Con una dificultad que oscila entre K3 y K4, combina tramos de escalada vertical con largos flanqueos horizontales que exigen fuerza de brazos, ofreciendo incluso una variante opcional de nivel K5+ para los más expertos.
Viaje a Altea, con parada para cenar durante el camino o a nuestra llegada.
Comenzamos la ferrata de la Falconera, actividad que complementaremos con prácticas de descenso en rápel, técnica que habremos de emplear en la ferrata de mañana.
Tras la actividad del día, almorzaremos y regresaremos a Madrid.