Resulta difícil pensar en el parque natural Posets-Maladeta sin recurrir a los superlativos. El mismo nombre de este enclave protegido presume de las dos máximas alturas pirenaicas. Y aunque insistir en sus cotas parezca tópico, eso es precisamente lo que encontraremos: desniveles notables y macizos extensos, picachos altivos y crestas desgarradas. Los senderos colgados de las montañas nos permiten acercarnos a glaciares, ibones y bosques donde habita una fauna y flora excepcionales.
Este itinerario entre los refugios de Estós, Viadós y Ángel Orús, sin ascender a la cima del Posets, se ha convertido con los años en uno de los más populares del Pirineo central. Se haga en el sentido que se haga es un recorrido magnífico y espectacular, muy asequible en verano y algo más duro en invierno. Pero qué duda cabe que es ahora, con la ausencia de nieve, cuando las ascensiones resultan más cómodas y llevaderas, aprovechando además las todavía largas jornadas diurnas, y pese al notable desnivel a superar en las etapas.
Cita en el Valle de Benasque. Nuestra primera etapa consistirá en subir hasta el refugio de Estós.
Bordeamos el Macizo de Posets por su cara norte, que cáe vertiginosamente sobre el Valle de Estós, siguiendo el trazado del GR 11 para ascender hasta el Puerto de Chistau paso natural entre este valle y los nacientes del río Cinqueta.
Sin duda la etapa reina de esta travesía, la variante más alpina del GR 11, que atraviesa el macizo de Posets de Oeste a Este, en la cuál se remonta la Val de la Ribereta hacia el Collado de Eriste o de La Forqueta, y desciende hasta el Refugio de Angel Orús.
Fabulosa etapa entre el refugio Ángel Orús y el valle de Estós, atravesando los Ibones de Batisielles a través del collado de LaPlana que da acceso a este impresionante valle donde se alternan lagos y agujas de roca; en el descenso enlazaremos de nuevo con el valle de Estós que remontamos en la primera jornada por el que retornaremos al punto de partida de este trekking, el puente de San Jaime, final de esta travesía.