En este viaje combinamos por primera vez dos de las zonas más emblemáticas de los Alpes suizos. La primera de ellas, los valles de Saas y Zermatt, es uno de los destinos más exitosos de nuestro catálogo de viajes. En la segunda, el Oberland, hemos relizado numerosas veces el Trekking del Eiger, pero hasta este verano del 26 no habíamos planteado un viaje con base en hotel, debido a los altísimos precios de la zona.
El Oberland es una región situada en el corazón de los Alpes suizos, cuna de grandes gestas del alpinismo clásico y escenario de audaces obras de ingeniería en forma de teleféricos y trenes cremallera que acercaron a los viajeros a las montañas desde los albores del turismo. Alojados en Interlaken, un encantador pueblo rodeado de montañas y lagos, recorreremos parajes como la impresionante garganta de Grindelwald, donde el agua y la roca han creado un escenario único. Caminaremos por los senderos panorámicos con vistas increíbles al trío más famoso de Suiza: el Eiger, el Mönch y la Jungfrau.
Estas tres míticas montañas son las reinas indiscutibles del Oberland, cuya disposición creó una leyenda que los locales han contado durante siglos: el Mönch (el Monje) se sitúa en medio para proteger a la Jungfrau (la Virgen) de los deseos del Eiger (el Ogro). Sus primeras ascensiones marcaron hitos decisivos en la edad de oro del alpinismo, destacando la Norwand del Eiger, una siniestra pared de 1.800 m de oscura roca y neveros traicioneros, donde se han dejado la vida algunos de los mejores alpinistas de cada generación, que han acudido y seguirán acudiendo a la llamada del Ogro.
Camino ya del valle de Saas, nos acercaremos al majestuoso glaciar Aletsch, el más grande de los Alpes, para contemplar de cerca la fuerza modeladora del hielo a lo largo de milenio.
Imagina un lugar con la segunda mayor concentración, tras el macizo del Mont Blanc, de cimas de más de cuatro mil metros de los Alpes; un lugar donde se encuentra el segundo macizo alpino en altitud - el del monte Rosa de 4.634 m- y también el pico más alto situado enteramente en Suiza, el Dom de Mischabel, de 4.545 m. Todo esto y muchos más sucede entre los valles de Saas y Zermatt, del cantón suizo de Valais.
No cabe duda que la gran vedette de esta parte de los Alpes es el Cervino, o Matterhorn como se conoce en Suiza, la perfecta pirámide cuyas caras parecen cortadas a cuchillo, la montaña del chocolate Toblerone y de tantas postales suizas.
Dedicaremos una ruta al valle de Zermatt y dos al vecino valle de Saas, donde estaremos alojados, que aunque no tenga un Cervino tiene sobrados encantos: verdes praderas, bosques, glaciares, “cuatro miles” por doquier y pueblos tan encantadores como cabe esperar.
Vuelo a Ginebra y traslado por carretera a nuestro hotel en Interlaken (215 km, 2 h 30), localidad situada entre los lagos Thun y Brienz y tradicional puerta de entrada al Oberland Bernés.
El hotel se encuentra situado en pleno centro de Interlaken.
Detrás del Eiger y de la cresta Mittellegi (situada a su izquierda) se esconde el Glaciar de Grindelwald, actualmente muy recortado por el calentamiento global. Las aguas del glaciar fluyen hacia Grindelwald abriéndose paso por una angosta garganta.
Nuestras rutas recorren un sendero colgado sobre la garganta, desde el que podremos admirar el glaciar, sobretodo cuando lleguemos al pintoresco refugio Baregg.
Hoy es el día en que rendiremos el debido respeto al Ogro y su legendaria y siniestra pared norte, la Norwand, escenario de tantos dramas alpinísticos en el pasado. Dos rutas muy diferentes pero igualmente interesantes: para el nivel A, el Royal Walk, cuyo nombre lo dice todo y que merece totalmente, por la visión panorámica que se tiene de la Norwand y del Monch y la Jungfrau desde un camino agradable y cómodo.
El nivel B recorrerá el Eiger Trail, que se pega a la base de la pared y permite ver en detalle la grandiosidad del escenario.
Con un espesor máximo de 900 m y una longitud de 23 km, el Glaciar Aletsch es el mayor de los Alpes. Este gigante es el resultado de la unión de tres glaciares que se unen en un punto llamado "Concordia" y que provienen de la vertiente sur de la Jungfrau y el Monch.
En la región del Valais, varios pueblos del valle del Ródano, todos ellos accesibles solo en teleférico, son el punto de partida de rutas hacia el glaciar, que permiten incluso acercarse a pisar el hielo.
Tras la ruta nos trasladaremos al Valle de Saas, donde pasaremos el resto del viaje.
Nuestra primera ruta en Saas transita a media ladera por la vertiente derecha del valle, lo que nos permitirá observar en detalle las cimas del cordal que separa el valle de Saas y el de Zermatt, entre las que destaca el Dom (4.479 m). Tomaremos el PostBus a Saas Grund (4 km) localidad situada justo debajo de Saas Fee, y allí cogeremos el teleférico de Kreuzboden - Hohsas. La ruta principal de hoy comienza en la estación intermedia de Kreuzboden (2.400 m) pero antes de afrontarla daremos un corto pero espectacular paseo en las inmediaciones de la estación de Hohsaas (3.100 m).
Hoy tendremos un poco de todo, cascadas, praderías alpinas, bosques y claro está, nuestro encuentro con el Cervino. Durante buena parte de la ruta, podremos admirar su vertiginosa cara norte.
Observando la verticalidad de esta pavorosa pared no extraña que se considerara “inescalable” durante muchos años. Hoy día es una empresa seria, muy seria, sólo al alcance de los mejores escaladores en hielo del mundo que vienen a medirse con ella durante el invierno.
Como colofón del viaje nos espera una espectacular ruta de alta montaña, accesible a todos, en la que conoceremos el refugio Britannia, llamado así porque su construcción fue promovida por miembros ingleses del Club Alpino Suizo. Para ello deberemos atravesar un pequeño glaciar plano, sin grietas, para lo que nos bastará la ayuda de los bastones. La vista desde el Britannia hacia los glaciares Hohlaub y Allalin es inolvidable.