Durante los primeros kilómetros atravesaremos un precioso bosque de hayas, abetos y pino negro, un tramo fresco y sombrío que nos acompañará mientras el valle comienza a abrirse poco a poco.
A medida que avancemos iremos encontrando algunos de los rincones más conocidos del parque, como las Gradas de Soaso, una sucesión de pequeñas cascadas y terrazas naturales formadas por el río Arazas, consideradas uno de los paisajes más fotografiados de Ordesa.
Continuaremos caminando hasta alcanzar la espectacular Cola de Caballo, situada al fondo del circo glaciar de Soaso. Este salto de agua, uno de los símbolos más reconocibles del parque, marcará el final del recorrido por el fondo del valle.
Desde allí afrontaremos la subida hacia el Refugio de Góriz, donde el paisaje cambiará progresivamente hacia un entorno de alta montaña, mucho más abierto y mineral. Durante el ascenso disfrutaremos de magníficas vistas sobre el valle de Ordesa y las grandes cumbres del macizo.
Saldremos del Refugio de Góriz (2.200 m) en dirección Noreste. Poco después, y antes de llegar al Lago Helado (2.990 m), pasaremos un corto pasaje asegurado con una cadena. Desde el lago, la ruta toma dirección Sureste y remonta las últimas pendientes, primero por una morrena lateral y después por la misma canal que nos conduce a la antecima y después a la cima del Monte Perdido (3.355). Impresionantes vistas de buena parte del Pirineo destacando el vecino y profundo valle de Pineta y el Vignemale. Comenzaremos el descenso disfrutando de las vistas del Tozal del Mallo. Bajada final a la Pradera de Ordesa, final de nuestro viaje.