Desde el aeropuerto de Turín nos trasladaremos a la pequeña ciudad amurallada de Briançon (125 km, 2h 15).
Nos dirigiremos hacia el Col du Lautaret (2.058 m), un lugar mítico del ciclismo en verano y que, durante los meses de invierno, se transforma en un magnífico escenario para el montañismo y la práctica del Snow Kite, una modalidad en la que el esquí o el snowboard se combinan con la tracción de una cometa.
El Pic Blanc du Galibier es una montaña de ascenso sencillo situada en la vertiente norte del Macizo de los Écrins. Su privilegiada posición la convierte en una magnífica atalaya sobre este espectacular sector de los Alpes, con amplias y panorámicas vistas hacia las grandes cumbres que nos rodean.
El Coll de Vars, situado en el límite entre el valle de Ubaye y el Queyras, es un magnífico punto de partida para descubrir las montañas de este sector de los Alpes del Sur. Un paisaje abierto y luminoso, dominado por amplias lomas y cumbres alpinas, con la Tête de Paneyron como uno de sus excelentes miradores naturales.
Névache y la Vallée de la Clarée forman uno de los rincones más bellos y tranquilos de los Alpes del Sur, un valle de gran personalidad donde los bosques de alerces, los pequeños pueblos de montaña y los amplios espacios nevados crean un paisaje de enorme belleza invernal. En este entorno se encuentra el Vallon de Buffère, un amplio valle alpino que se abre progresivamente hacia las grandes montañas de los Écrins.
Partiremos de Les Laus (1.750 m), una pequeña población situada muy cerca de Cervières, para realizar un recorrido circular de gran belleza por uno de los rincones más interesantes de este sector de los Alpes.
Puy-Saint-Vincent se encuentra en el corazón del macizo de los Écrins, en un entorno de grandes bosques y amplias montañas que ofrecen magníficos paisajes invernales. Desde aquí nos adentraremos en un sector menos frecuentado del macizo para ascender a la Tête d'Oréac, una excelente atalaya sobre el valle de Vallouise y las grandes cumbres de los Écrins.
Molines-en-Queyras se encuentra en uno de los sectores más tranquilos y auténticos del valle, rodeado de bosques, amplias laderas y cumbres de aspecto alpino. Desde aquí ascenderemos al Sommet Buchet, una magnífica atalaya desde la que podremos contemplar el paisaje nevado del Queyras y sus montañas fronterizas.