Te proponemos una semana de montaña invernal en el corazón de los Alpes franceses, recorriendo algunos de los paisajes más espectaculares de los macizos de los Écrins y del Queyras, en la histórica región del Delfinado, fronteriza con Francia.
Durante el viaje realizaremos ascensiones a diferentes cumbres y collados, combinando recorridos por bosques de alerces, amplias lomas nevadas, valles de origen glaciar y crestas panorámicas. Alcanzaremos cimas como el Pic Blanc du Galibier, la Tête de Paneyron, la Tête d'Oréac o el Sommet Buchet, disfrutando desde ellas de impresionantes vistas sobre los Écrins, el Mercantour y los Alpes del Sur.
Conoceremos rincones poco frecuentados de la montaña francesa y otros lugares míticos como el Col d'Izoard, el Col du Galibier o el Col de Vars.
Además de sus paisajes, esta zona conserva una marcada identidad alpina, visible en sus pequeños pueblos de montaña, sus antiguas aldeas y su arquitectura tradicional de piedra y madera. El Queyras, históricamente aislado por su complicada orografía, ha mantenido hasta nuestros días buena parte de sus tradiciones y una forma de vida ligada a la ganadería y al aprovechamiento de los recursos de la montaña. Un territorio de frontera, atravesado durante siglos por antiguas rutas alpinas y marcado también por la historia militar de los grandes puertos y pasos que conectan los Alpes franceses.
Tendremos nuestra base en Briançon, una de las ciudades más singulares de los Alpes franceses y la ciudad más alta de Francia. Su casco histórico, rodeado de fortificaciones y con sus características calles empinadas, conserva el legado de su pasado como ciudad fronteriza y plaza militar. Sus fortificaciones, diseñadas por Vauban, forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO y son uno de los grandes atractivos históricos de la localidad.
Nos alojaremos en una magnífica casa de uso exclusivo para nuestro grupo, un alojamiento que nos permitirá disfrutar de mayor comodidad, tranquilidad y ambiente de grupo al finalizar cada jornada de montaña. Desde Briançon podremos acceder fácilmente a los distintos valles y macizos de la zona, convirtiendo la ciudad en una excelente base para descubrir este territorio alpino.
Desde el aeropuerto de Turín nos trasladaremos a la pequeña ciudad amurallada de Briançon (125 km, 2h 15).
Nos dirigiremos hacia el Col du Lautaret (2.058 m), un lugar mítico del ciclismo en verano y que, durante los meses de invierno, se transforma en un magnífico escenario para el montañismo y la práctica del Snow Kite, una modalidad en la que el esquí o el snowboard se combinan con la tracción de una cometa.
El Pic Blanc du Galibier es una montaña de ascenso sencillo situada en la vertiente norte del Macizo de los Écrins. Su privilegiada posición la convierte en una magnífica atalaya sobre este espectacular sector de los Alpes, con amplias y panorámicas vistas hacia las grandes cumbres que nos rodean.
El Coll de Vars, situado en el límite entre el valle de Ubaye y el Queyras, es un magnífico punto de partida para descubrir las montañas de este sector de los Alpes del Sur. Un paisaje abierto y luminoso, dominado por amplias lomas y cumbres alpinas, con la Tête de Paneyron como uno de sus excelentes miradores naturales.
Névache y la Vallée de la Clarée forman uno de los rincones más bellos y tranquilos de los Alpes del Sur, un valle de gran personalidad donde los bosques de alerces, los pequeños pueblos de montaña y los amplios espacios nevados crean un paisaje de enorme belleza invernal. En este entorno se encuentra el Vallon de Buffère, un amplio valle alpino que se abre progresivamente hacia las grandes montañas de los Écrins.
Partiremos de Les Laus (1.750 m), una pequeña población situada muy cerca de Cervières, para realizar un recorrido circular de gran belleza por uno de los rincones más interesantes de este sector de los Alpes.
Puy-Saint-Vincent se encuentra en el corazón del macizo de los Écrins, en un entorno de grandes bosques y amplias montañas que ofrecen magníficos paisajes invernales. Desde aquí nos adentraremos en un sector menos frecuentado del macizo para ascender a la Tête d'Oréac, una excelente atalaya sobre el valle de Vallouise y las grandes cumbres de los Écrins.
Molines-en-Queyras se encuentra en uno de los sectores más tranquilos y auténticos del valle, rodeado de bosques, amplias laderas y cumbres de aspecto alpino. Desde aquí ascenderemos al Sommet Buchet, una magnífica atalaya desde la que podremos contemplar el paisaje nevado del Queyras y sus montañas fronterizas.